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EL OTOÑO QUE VISTE LOS VIÑEDOS Y LOS ÁRBOLES

2020-10-27

EL OTOÑO QUE VISTE LOS VIÑEDOS Y LOS ÁRBOLES

Los viñedos se pintan de nuevos colores una vez finalizada la vendimia. Son tonos rojizos, anaranjados y ocres los que toman las hojas que meses atrás lucían un verde intenso. La viña se mimetiza con el paisaje otoñal, va frenando su actividad hasta quedar aletargada con los fríos del invierno.

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Su hoja caduca define el otoño en la viña. Como a muchos otros árboles que están en esta época en su momento más llamativo. Los nuevos colores amplían la paleta cromática de campos y bosques hacia los tonos amarillentos, procurando un espectáculo para la vista.

¿Por qué la viña se vuelve anaranjada en otoño?

Las hojas de la vid o de los árboles caen porque sus raíces no tienen la capacidad de hidratarlas con la misma intensidad cuando las temperaturas descienden.

Por pequeños orificios de su envés, las hojas están continuamente evaporando agua. Cuando escasea el agua, el árbol renuncia a sus hojas para no deshidratarse. Se inicia entonces un proceso químico que cambia la tonalidad de las hojas del verde al ocre.

Además, las anchas hojas de los árboles de hoja caduca retienen la nieve y hacen que sus ramas no sean capaces de soportar el peso acumulado.

En esto, los árboles de hoja perenne, con formas de hojas más afiladas o incluso agujas, presentan una ventaja que les permite conservar sus hojas todo el año.

 

El roble en otoño

Hablaremos de algunos árboles caducifolios, que son los que mejor simbolizan el otoño. Y comenzaremos por uno que nos es muy familiar en Bodegas Ramón Bilbao: el roble. Su perfumada madera se encarga de dar longevidad a nuestros tintos.

Las barricas que tenemos en nuestra bodega están fabricadas con la madera de este noble árbol procedente de bosques franceses y americanos. Allí están las asentadas las grandes tonelerías, que acumulan una gran experiencia seleccionando, cortando y ensamblando las duelas de roble de cada barrica.

La madera de roble posee unas cualidades que la hacen perfecta para la fabricación de toneles: su dureza, porosidad y valor aséptico son claves.

Bajo el género quercus conocemos distintos tipos de robles. Algunos de gran porte y otros pequeños y casi arbustivos.

En Francia, los robledales suponen un 36% de la superficie forestal del país. En total, tres millones de hectáreas de suelo francés sostiene las raíces de este tipo de árboles. Su aprovechamiento para la tonelería es uno de los principales destinos de la madera de sus troncos.

Por su parte, el roble blanco que se encuentra en los Montes Apalaches, la cordillera que atraviesa varios estados del este de Estados Unidos y Canadá, es también muy apreciado para la fabricación de duelas y tonelería.

En ambas zonas, el paisaje otoñal que escenifican estos robledales es un espectáculo de gran belleza. Los robles mudan sus hojas hacia los tonos amarillos y anaranjados antes de desprenderse de ellas.

 

El ginko y el abedul

El ginko biloba es un árbol tremendamente especial. Es un fósil viviente, ya que no cuenta con parientes vivos: el último de una especie de árboles que tuvieron su época de esplendor en el Mesozoico.

Su fortaleza es tal, que un ejemplar volvió a brotar un año después del bombardeo nuclear de Hiroshima entre las ruinas de un templo. Es un árbol venerado en Japón. Presenta unas bellas hojas en forma de abanico que en otoño mudan su tono verde a un amarillo dorado.

El abedul se viste de amarillo en otoño contrastando con su característico tronco gris. Poco a poco, sus hojas van adquiriendo un color más ocre. Es un árbol muy frecuente en los países nórdicos donde forma grandes masas boscosas. En España puede encontrarse sobre todo en Galicia.

 

Los tonos rojizos del arce

El arce es un árbol muy frecuente en el Hemisferio Norte, especialmente en Estados Unidos y Canadá. No en vano, su hoja forma parte de la bandera de este último país.

Algunos tipos de arce son muy apreciados por la calidad de su madera, de la que se fabrican bates de béisbol o guitarras. En lo que a paleta cromática se refiere, sus hojas en otoño aportan un hermoso color rojizo, resultando especialmente llamativo en algunos tipos de arce, como el arce rojo de Virginia (acer rubrum) o el Arce Japonés (acer palmatum- sanguineum).  

El otoño es uno de los momentos más indicados para pasear, identificar árboles y conocer los bosques. Los planes son muy variados: caminar sin prisas, pisando crujientes hojas, buscando setas o castañas, sentarse en un claro y disfrutar de un picnic aprovechando las horas de sol… ¡No os olvidéis de llevaros una botella de vuestro vino Ramón Bilbao favorito para disfrutarlo en el bosque!

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