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Los diferentes aromas del vino que tienes que conocer

2019-11-26

Los diferentes aromas del vino que tienes que conocer

Los aromas del vino se dividen en tres grandes categorías que se desprenden de tres fases diferentes en la elaboración del mismo, desde que se recoge la uva hasta su crianza en barrica. Todos esos olores están presentes en nariz y se pueden percibir siempre y cuando sepas cómo hacerlo.

El aroma del vino es el olor que desprende una vez se ha descorchado y se ha servido en la copa. También es el complemento perfecto al sentido del gusto ya que, gracias a la combinación de ambas, se logra percibir por completo el sabor del caldo.

Estos aromas, generados a raíz de los procesos químicos y físicos que sufre el vino en todo el proceso. Desde que se recoge la uva y se prensa hasta la apertura de una botella, penetran a través de la nariz o la boca generando una sensación que para nuestro cerebro es de valiosa información. Pero no siempre los aromas de un vino son los mismos o igual de intensos. La percepción de estos depende tanto de la concentración de olor en el vino como del espectro olfativo de cada persona, porque no todo el mundo tiene el mismo sentido del olfato. También influye el factor de la memoria y de la capacidad para percibir y expresar cada uno de esos matices.

De dónde proceden los aromas del vino

Las cualidades aromáticas de un vino, sea tinto, blanco, rosado o de Jerez, por mencionar algunos, provienen para empezar de las propias uvas con las que se ha elaborado.

Influyen los microorganismos que han formado parte del proceso de transformación en vino, de su tiempo de crianza y de las barricas en las que se ha guardado. Incluso de las filtraciones que ha tenido o el tipo de levaduras que se han utilizado a lo largo de su elaboración.

Principales aromas de un vino

Los primeros aromas que percibimos a la hora de oler un vino son los primarios. Estos son aquellos que se huelen nada más acercar la copa a la nariz, cuando la inclinas ligeramente aumentando la superficie del vino en contacto con el aire. En ese momento se perciben tres tipos de aromas diferentes: afrutados, florales y vegetales. Cada uno de un tipo y no tienen por qué percibirse todos. Puede oler a limón, naranja, piña, manzana, frutos rojos…. En el apartado floral se perciben la miel, el azahar, las violetas o las rosas, entre otros. Y en el vegetal, el olor a hierba, a monte, a hinojo, heno, tomillo o romero.

Los secundarios son aquellos que se liberan al hacer girar el vino en la copa. Son los aromas del vino que se desprenden de los procesos fermentativos. Sobre todo, se pueden percibir los aromas lácticos, provenientes de la mantequilla, el yogur o el queso. Esto sucede más en los vinos blancos y son aromas que surgen de la transformación del ácido málico en láctico. De ahí que recuerden a todo tipo de productos relacionados con la leche. También se pueden hacer notar los aromas a panadería, relacionados con la fermentación alcohólica de las levaduras y de la crianza sobre lías.

Los terciarios o buqué, son los que aparecen con el tiempo y tras una agitación enérgica de la copa. Son el resultado del paso del vino por las barricas de madera de roble.. Este tipo de aroma puede recordar al cacao, como nuestro Ramón Bilbao Gran Reserva; otros pueden evocar a frutos secos, a diferentes matices de madera -como cedro, regaliz o pino-. También se desprenden los olores a especias -canela, pimienta, vainilla o nuez moscada-.

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